No confundas el brillo de mis ojos,
a veces es un brillo a punto de lágrimas,
de un amor que a lo lejos se recuerda,
otra veces el brillo se tiñe de veneno,
ante el espejo que devuelve una traición.
No confundas el brillo de mis ojos,
puede ser un dolor inconfesable,
de humillante recuerdo de la vida,
o tal vez fantasías de un amor,
que juega en mi intelecto.
No confundas el brillo de mis ojos,
con el brillo del sol en mi retina,
tampoco de la luna por mis noches,
solo comprenderás su brillo,
si una lagrima se abre paso en mi mejilla.
No confundas el brillo de mis ojos,
como una piedra muerta en el camino,
o como un arroyo perdido en la quebrada,
piensa que en mis ojos esta la vida,
y en ese brillo se sienten ojos vivos.
JUAN CALOS VILLANUEVA
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