sábado, 19 de agosto de 2017

LA NOCHE FUE AYER

La noche fue ayer, cuando al final del día,
vos  trémula de pasión, cerro mi cuarto,
y descubrió mi cuerpo poseído de lujuria,
ya no importa la luna las estrellas, la noche,
solo importan los cuerpos y sus vapores,
prodigo de pasión, húmedos de besos.

La noche fue ayer, cuando el sol se escondió,
tras la montaña y a su sombra el deseo,
las carnes se mostraron rozagantes,
cupido sin freno, ni martirios extasiados,
mezclado entre la luz del sol y negra noche,
ya vendrá la luna a rescatarnos.

La noche fue ayer, al grito de algún grillo,
mas noche, que otras olvidadas sin recuerdo,
sin tiempo ni estaciones concedidas,
arrebato de pasiones contenidas,
al loco transmutar del universo,
a la furia de los cuerpos húmedos.


JUAN CARLOS VILLANUEVA 

viernes, 18 de agosto de 2017

QUE IMPORTA SI TUS BESOS

Que importa si tú besos, saben a mar,
importa si esa sal, cura mi corazón,
si desatas temporal petrel de los vientos,
si amainas mi pecho agitado de viento.

Que importa si tus besos, saben a mar,
puros del océano tienen profundidad,
o mueren en la arena de la playa,
perdidos solitarios sin dueños.

Que importa si tus besos, saben a mar,
me importa si tus alas pueden volar,
subirse en cada ola en mi corazón,
como gaviota al viento te quiero mirar.

Que importa si tus besos, saben a mar,
sirena de mis sueños, donde estarás,
tal vez en un peñón, o una playa solitaria,
esperando mi vuelta para poderme amar.


JUAN CARLOS VILLANUEVA

AMARTE A LA DISTANCIA

Amarte a la distancia,
como un cielo infinito,
es una estrella que brilla,
imaginaria, contumaz,
en mi pecho se guarda.

Amarte a la distancia,
es pensarte serenamente,
es un remanso en el rio,
mi secreto inconfesable,
si eres mía y de mis sueños.

Amarte a la distancia,
es contar los días las hora,
eterna vida que me aloja,
alquimia, de mis sueños,
poder llegar hasta tus besos.

Amarte a la distancia,
es mirar el cielo,
buscar tus ojos,
sentir que miras mi luna,
y me reflejo en ella.


JUAN CARLOS VILLANUEVA

jueves, 17 de agosto de 2017

TU QUE MIRAS

Tu que miras, lo que yo no veo,
hazme participe, de tu mirada,
se a mi olas, lo que ellas, a mi mar,
gota de lluvia lo que es a mis lágrimas.

Tu que reniegas, de la vida misma.
toma de mi mano para caminar,
deja tu desdicha, acompañar la mía,
que junto podremos, casi hasta soñar.

Tu como mujer, me atraes a tu cuerpo,
eres un imán de intrínseco tiempo,
yo me siento hombre, de burdas pasiones,
quiero de tu néctar saciarme de pie.

Tu que miras, lo que yo no veo,
hazme participe, de tu mirada,
sueña conmigo un mundo más bello,
mira de mi boca, como sale amor.

No será de dios que esculpo tu alma,
y tus ojos, tu cara, tus manos,
yo también quisiera, esculpir tus besos,
y guardarlos siempre en mi corazón.


JUAN CARLOS VILLANUEVA

LA PLUMA NO CALLE

La pluma no calle, lo que ven mis ojos,
que vuelque su sangre, en un papel lloroso,
que no se arrepienta de decir verdades,
aunque los fuegos le quemen el alma.

Que un rio de tinta, despliegue su fuerza,
ante la ignorancia de mentes dormidas,
que deje constancia, que siembre conciencia,
en muchas miradas, quedara gravada.

La pluma no calle, lo que ven mis ojos,
porque la inconciencia, es mala al futuro,
de tanto relato, perdido en memoria,
que hasta la historia ya queda vencida.

Solo los recuerdos de viejos ilustres,
se hacen puente débil de lo que ha pasado,
la moral ha muerto es esta mal herida,
la palabra escrita será bienvenida.

La pluma no calle, lo que ven mis ojos,
cualquier papel viejo, sirve de consuelo,
para despertarnos, del largo letargo,
cuando el viejo mundo se siente dormido.

Se baten los parches del siglo 21,
resucitan muertos, con relatos vivos,
olvidan papeles, con ríos de tintas,
ya hasta la historia parece olvidada.

No olvides que un día tú llegaste al mundo,
sin más compromiso que enfrentar la vida,
no levantes muros contra aquel pasado,
solo concéntrate en vivir tu vida.

La pluma no calle, lo que ven mis ojos,
porque en tu futuro, servirá de guía,
que nadie se atreva decirte algún día,
que la libertad se siente perdida.


JUAN CARLOS VILLANUEVA