Por buscarte poesía, divague,
como un ave que esquiva las ramas,
donde posar su frágil cuerpo,
o mostrar sus finas plumas.
Divague entre cumbres,
vestidas de blancos,
con volados verdes pobladas de flores,
perfumadas de lirios.
Me perdí en cañadones,
de flores silvestres,
de piedras pulidas por el tiempo,
y de arroyos cristalinos.
Por buscarte poesía,
de momentos olvide el amor,
porque el amor venía a mí,
y me abrazaba con su paz.
En cada mirada había amor,
desde un pimpollo de rosa,
de blanca pureza,
recordaba una cabellera.
Hasta el arroyo de aguas cristalinas,
que escurría entre mis manos,
como el perfume de tu piel,
se alejaba de mi cuerpo.
Divague como poeta,
que cuenta un sueño,
en una canción de amor,
y termina en los brazos de la mujer amada.
Sentí que en cada flor,
mire tu rostro, tu belleza,
en el trigal que vi a lo lejos tu cabello,
y en el espejo del arroyo mire tus ojos.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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