miércoles, 7 de junio de 2017

MI BARCO MI VIDA MI AMOR

Que alegría volver, mirar,
el faro allá lejos que me alumbra,
ya siento los perfumes de mi amada,
sentada en la bita de mi amarre.

A sido un día duro, mucha pesca,
mis huesos lo resumen con dolor,
espera mujer que no se nota,
cuando mi corazón palpita de alegría.

Tus brazos serán los protectores,
mi cuerpo desecho de cansancio,
el día ha sido duro, mas no importa,
si en tu dulce perfume me refresco.

Mañana cuando suene la bocina,
mi barco alejándose ya mar adentro,
recordare tus besos, oh mi amada,
para encarar otro día, entre las olas.

Mirar correr las horas lentamente,
del insensible tiempo que no pasa,
cuando la luz del faro me ilumine,
te buscare en la bita nuevamente.

Así los días pasan, pasan los años,
yo en mi humilde barco de trabajo,
y tu desde la bita, ya parada,
buscando allá a lo lejos mi mirada.


JUAN CARLOS VILLANUEVA

lunes, 5 de junio de 2017

QUIERO VOLVER BUENOS AIRES

Tierra adentro, perdido me siento,
al ver los campos sembrados de trigo,
de mi argentina toda, pero me faltas,
como el aire o como el agua,
Buenos Aires sus parques y sus fuentes,
y sus amores de plazas, y de sombras,
no escucho la campana del mateo,
no escucho el bullicio ni el grito,
del vendedor ambulante,
ni veo la mujer con tacos,
recorrer tus calles y avenidas,
el sol se me esconde tras los cerros,
ya las sombras poco a poco va llegando.

Una estrella más otra voy mirando,
para saber cuál de ellas,
te hace de farola Buenos Aires,
solo un mugido de vaca allá a lo lejos,
y yo buscando el puerto, algún barco,
con su bocina al viento, buscando rumbo.

El silencio se hace noche,
y falta la copa, el amigo,
la morocha que a fuerza de mirarla,
me acepto un café de despedida,
mi Buenos Aires se extraña tu bulla,
tu amanecer de noche,
porque tú nunca duermes,
o mientras algunos duermen,
otros recorren tus calles,
tus aceras pobladas de luces,
que no queman como el rayo de sol,
de un mediodía, pero cobijan los ojos.

Quiero volver Buenos Aires,
a mirarte desde adentro,
ya la luna me ilumina,
pero me faltan tus ruidos.

JUAN CARLOS VILLANUEVA


EL AMOR YA NO ESTA

Volverá el amor a tus oídos,
en susurro de perdón y de suspiros,
habrá promesas incumplidas,
pero las lágrimas no volverán.

Volverá como tantas cosas vuelven,
como un brote de primavera,
como un rayo de sol,
pero sabes qué? los besos no volverán.

Porque un día se fueron,
para volver a quemar otros labios,
y en ellos quedo el fuego,
que hoy quieren revivir.

Volverán los caprichos,
por un simple deseo, pero no por amor,
porque el amor prendido fuego,
esta grabado en otros besos.

Volverán con perfumes de lirios,
mil errores a contar,
desde una carta extraviada,
porque el amor ya no está.

Volverán los perdones,
las caricias a raudal,
sentirás labios secos, sin fuerza,
sabes porque? el amor ya no está.

JUAN CARLOS VILLANUEVA


VIOLENCIA

Que submundo nos rodea,
más allá del pensamiento,
serán guirnaldas al viento,
o lagrimas reprimidas.

Si pensar nos hace humanos,
seguramente algo falla,
hay crímenes aberrantes,
producidos por las manos.

Del amor nadie se acuerda,
o solo en algún momento,
se ha perdido la cordura,
 ya da lo mismo la vida y muerte.

La violencia se ha instalado,
en rincones impensados,
de mirarnos a la cara,
ya no es seguro de nada.

Se ha formado una cultura,
de ignorar el pasado,
del amor que hemos bebido,
solo queda algún recuerdo.

Como volver al pasado,
donde existía el respecto,
el amor de nuestros padres,
era dogma al corazón.

Hoy el mundo banaliza,
hasta derechos sagrados,
de todo se hace violencia,
en nombre de ideologías.

Cuando nacemos al mundo,
llegamos con mucho amor,
de los pechos de una madre,
alimentamos nuestros sueños.

A poco andar en la vida,
tropezamos con el mundo,
sin justicia no hay razón,
y sin razón ya no hay vida.

Se avasallan los derechos,
se suprime libertad,
el hombre se siente paria,
y se engendra la violencia.

La violencia no se calma,
se acumula día a día,
el mundo ya no es el mismo,
se han perdido los valores.

La moral se ha bastardeado,
el amor es solo un deseo,
que dura muy poco tiempo,
ya solo quedan las lágrimas,

JUAN CALOS VILLANUEVA