Mujer tu que me has hecho,
al dejarme pensar en esta vida,
me diste el alimento de tu pecho,
y de grande a la lujuria me han llevado,
me diste el beso cariñoso,
y he sentido el fuego de tus labios,
tus brazos que eran brazos de madre,
se convirtieron en cristales de amor.
Mujer de ser mi madre mi consuelo,
he conocido de tu mano el pecado,
de tus ojos he pintado la vida,
he bebido de tu boca, y hasta tus lágrimas,
se han ganado mi conciencia,
me has moldeado a tu placer,
soy esclavo de tus caprichos,
no soy nada más allá de la nada.
Mujer que a cada mirada,
me planteas un deseo inconfesable,
por sentirte en mis venas,
como podría amarte más allá del deseo,
como podría ser tu sin ser tú,
el día está en la puerta, ya no habrá otra noche,
ya el viento se llevara los perfumes,
y nacerá el calvario de sentirme enamorado.
JUAN CARLOS VILLANUEVA