Con la mirada perdida,
de tanto mirar el cielo,
baje mi vista nublada,
y al mirar hacia la calle,
entre cartón y madera,
como no quiere la cosa,
me encontré con la bandera,
del argentino patriota.
Desde su humilde carruaje,
poniendo el pecho delante,
con pensamientos dispares,
avanzaba lentamente,
y por su sangre corría,
el hombre bien argentino,
ya no importa su destino,
solo le importa la patria.
Su dignidad tan profunda,
sus convicciones de hombre,
solo le importa cumplir,
con su derecho al trabajo,
en cada esquina algún grito,
cartonero y cartonero,
porque ante cualquier tarea,
el llevando su bandera,
se siente más argentino.
Humilde trabajador,
nadie te podrá decir,
que tu trabajo es mediocre,
porque muchos ignorantes,
no conocen dignidad,
y no conocen tu orgullo,
de ser un hombre capaz,
y de sentirte argentino.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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