domingo, 5 de marzo de 2017

TORMENTA

El viento acaricia suavemente,
un perfume de lirios, tierra húmeda,
la lluvia ya es recuerdo,
algún charco testigo, un espejo de sol,
se refleja una rama, golpeada,
por las piedras caídas.
La furia se cobró la vida de mis rosas,
desgajadas sin penas,
ya no acompañaran solapas,
de damas enamoradas,
ni de compadritos de balcón,
la tempestad dejo labios sombríos,
y corazones rotos, angustia,
han muerto los rosales,
se ha opacado el amor,
a lo lejos, la última nube,
se pierde tras la montaña,
cuando el arroyo ruge con su fuerza,
arrebatando las ramas vivas,
que se cobijaron en sus barrancos,
la naturaleza ha dejado la muerte,
y el hombre siente su dolor,
mirando sin mirar,
buscando explicación,
donde no hay,
a desandar camino,
y empezar de nuevo a sembrar el trigal.

JUAN CARLOS VILLANUEVA



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