De qué sirve un hombre sin una mujer,
de que sirven los labios sin un beso,
de que sirven unos ojos sin amor,
de qué sirve amar sin ser amado.
De qué sirve una montaña,
si en sus laderas, solo hay piedras,
y falta el verde de la vida,
solo ramas secas se inmolan.
De qué sirve un rio turbulento,
si en sus aguas turbias, no se ve la luna,
y en su espejo se borra la sonrisa del amor,
y se me va lentamente como hoja de papel.
De qué sirve recordarte amor,
si ello me lleva a recorrer momentos tristes,
de caminos de piedras, de tierras desérticas,
de desolación y angustias.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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