Habido de amor bese los labios,
en el espejo de la laguna eterna,
de sabor quedó el dulce carmín,
en el corazón la alegría de tus ojos.
Y tú me miras en el agua con ondas,
hasta tus labios se tuercen en sonrisas,
y yo te armo en mi mente,
aunque tu cara trate de borrarse con el agua.
Un día seré yo el del espejo,
y tú serás quien me mires en la orilla,
espero que recuerdes mi mirada y mi sonrisa,
como yo lo hago, cada vez que te miro.
Así será nuestro recuerdo,
aunque los años pasen y el tiempo sea largo,
júrame, en esta que en el tiempo, quedará gravada.
Que siempre será nuestro punto de amor y de encuentro.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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