En noches como esta, donde las estrellas se oponen a la luna,
quiero pensar que el viento, es un suspiro de paz en mi memoria.
Sé que ella me amaba, aunque tal vez me amaba aun no lo sé,
pero si me besaba como
exprimiendo la última gota del cántaro de agua.
En noches como esta yo miro las estrellas y sé que en ellas están
sus ojos,
que la sombra de los árboles de esa luna plateada me
depositan en ellos.
Sé que también yo la ame, pero mi amor siguió la rosa de los
vientos,
y allá donde la rosa perdió sus perfumes, solo quedo un
remolino de viento.
Como poder olvidar que un día me quisiste y que yo también te
quise,
si en mis noches tormentosas el perfume de las sabanas me lo
recuerdan.
Pensar que tal vez tus brazos, hoy acaricien otro cuerpo,
otros sueños,
saber que te he amado, pero que te he perdido, que hoy serás
de otro.
Hoy busco tus ojos como un león herido, y en cada estrella
encuentro,
un adiós definitivo, tus ojos están manchados de reproches
fundidos.
Y sabes que tal vez si yo te hubiese querido, de una forma
sencilla,
no hubiese dejar llevarme
de otras rosas, ni de otros perfumes.
No escribiría estos versos, pensando que algún día se posen
en tus manos,
que nunca te lo he dicho, lo sabrás por mis versos, que
siempre te he amado.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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