Cuando la noche se pone, con sus mágicos destinos,
espero con una mano en el pecho, encontrar tu corazón,
saber que tú eres mía, y a mis brazos perteneces,
mujer de los mil rostros, mujer solo mujer.
Tal vez la luna plateada que me alumbra, sea testigo,
de que esta noche te he amado, con solo pensarte,
más allá del mañana, más allá del después, solo te he amado,
mujer de los mil rostros, mujer solo mujer.
El tiempo ya no es tiempo, aunque las sombras cambien,
yo te seguiré amando desde el mismo lugar,
ese banco de plaza donde sentí tus ojos negros,
mujer de los mil rostros, mujer solo mujer.
El frio no lo siento, se lo ha llevado el tiempo,
me protegen tus brazos hasta el roció es cálido,
me embriago de tu cuerpo, solo pensando,
mujer de los mil rostros, mujer solo mujer.
Ya llegara el mañana, aunque nunca te olvide,
pero no habrá otra noche, tal vez como la de hoy,
podrá haber otras lunas, otras sombras, otro roció,
mujer de los mil rostros, mujer siempre mujer.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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