La noche fue ayer, cuando al final del día,
vos trémula de pasión,
cerro mi cuarto,
y descubrió mi cuerpo poseído de lujuria,
ya no importa la luna las estrellas, la noche,
solo importan los cuerpos y sus vapores,
prodigo de pasión, húmedos de besos.
La noche fue ayer, cuando el sol se escondió,
tras la montaña y a su sombra el deseo,
las carnes se mostraron rozagantes,
cupido sin freno, ni martirios extasiados,
mezclado entre la luz del sol y negra noche,
ya vendrá la luna a rescatarnos.
La noche fue ayer, al grito de algún grillo,
mas noche, que otras olvidadas sin recuerdo,
sin tiempo ni estaciones concedidas,
arrebato de pasiones contenidas,
al loco transmutar del universo,
a la furia de los cuerpos húmedos.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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