Tierra adentro, perdido me siento,
al ver los campos sembrados de trigo,
de mi argentina toda, pero me faltas,
como el aire o como el agua,
Buenos Aires sus parques y sus fuentes,
y sus amores de plazas, y de sombras,
no escucho la campana del mateo,
no escucho el bullicio ni el grito,
del vendedor ambulante,
ni veo la mujer con tacos,
recorrer tus calles y avenidas,
el sol se me esconde tras los cerros,
ya las sombras poco a poco va llegando.
Una estrella más otra voy mirando,
para saber cuál de ellas,
te hace de farola Buenos Aires,
solo un mugido de vaca allá a lo lejos,
y yo buscando el puerto, algún barco,
con su bocina al viento, buscando rumbo.
El silencio se hace noche,
y falta la copa, el amigo,
la morocha que a fuerza de mirarla,
me acepto un café de despedida,
mi Buenos Aires se extraña tu bulla,
tu amanecer de noche,
porque tú nunca duermes,
o mientras algunos duermen,
otros recorren tus calles,
tus aceras pobladas de luces,
que no queman como el rayo de sol,
de un mediodía, pero cobijan los ojos.
Quiero volver Buenos Aires,
a mirarte desde adentro,
ya la luna me ilumina,
pero me faltan tus ruidos.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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