Cuando los años pasan, el cansancio se hace carne,
de tanto trajinar la piel se me hace arruga,
ya se acaban las ganas de la vida florida,
a la mujer la veo tan solo recordando el ayer.
A mi lado se apuran, cuando miro dormido,
hasta las dudas caven de mi sueño sereno,
yo los miro paciente cuando vienen y van,
ya llegara el momento de nuestra soledad.
Solo entonces sabrás, que ha llegado el momento,
de recordar lugares, de lo que pudo ser y no fue,
de vientos que soplaron con olor de la mar,
alguna estrella que brillaba hasta perderse.
Y rota la memoria tenías que morir.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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