No me dejes solo, en esta oscuridad,
porque tú eres la luz de mi vida,
tu ere el sol que necesito en mis huesos,
cada rayo es una hebra de vida,
y cada beso una estrella fugaz,
o si quieres una cerrazón de la mañana,
que se consume poco a poco.
No me dejes solo, por tu enojo,
de sentirte una simple cosa,
porque en mi corazón brillas,
como una gota de sal en el océano.
Aunque tu cuerpo necesite,
al hombre que pose, sus manos,
en tu bello rostro lleno de lujuria,
piensa tan solo un minuto te lo pido.
Tan solo en un instante de tiempo,
tu corazón apretujado de desdicha,
sentirá la soledad de mi alma,
y serás culpable por amor.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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