sábado, 17 de junio de 2017

DE VIDA INSACIABLE

Tu que gritabas a los cuatro vientos,
yo te quiero hombre, yo te quiero mío,
te encontré una noche bajo las estrellas,
en gemidos densos de lujuria eterna,
tu me quieres hombre pintado en un cuadro,
mientras tus deseos cabalgan la noche.

Tu que gritabas a los cuatro viento,
que nadie se acerque al alfa que es mío,
y te contentabas, con perfumes de pieles,
de burdos bellacos de gustos tan agrios,
que al amanecer tapados de alcohol,
dormían sus curdas en algún tugurio,
de los arrabales esperando el sol.

Ya no hay pureza en tu vos de amor,
tu vida ha cambiado desde aquel momento,
donde te jactabas de doncella pura,
hasta convertirte en un pasatiempo,
arrastrando culpas de lo que te hicieron,
mas tú las búscate como un león herido,
por creer que el mundo estaba a tu pies.

JUAN CARLOS VILLANUEVA



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