Un mediodía de otoño,
sentados frente a frente,
hablamos de la vida, con música,
un canario desde su jaula hermética,
en los ojos un brillo,
una canción lejana, historias,
del porqué, del amor,
de que daría por amor,
una sola voz, mi vida y mis sueños,
y cuál es el sueño de una mujer,
la fantasía, se mezcla con lo real,
yo solo escucho sus proyectos,
de vez en cuando interrogo,
me preguntaba si hablaba de mí,
o de algún pasado arrepentido,
mujer por dios no hables en plural,
se concisa, al hablar de amor,
no enojes mi humilde sabiduría,
porque el canario calla y mueve plumas,
la ventana empequeñece,
a tus frases díscolas,
y yo sigo con mis ojos tu mirada,
que me hablan de tus sueños,
en un diván, y con solo una sonrisa,
lograrías estar entre mis brazos.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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