El hombre se cansa,
de esperar el verde pino,
para llenar sus alforjas de la vida,
el tiempo es tan tirano que hasta la vista se le lleva.
El hombre es casa y pan,
Mujer, en sus deseos en sus sueños,
purretes saltando, como cabros,
voces tiernas diciendo cuanto te quiero.
El hombre es circunstancia,
necesaria y sublime en el amor,
es artífice de su destino,
mas nunca culpable de haber vivido.
El hombre al mirarse en el espejo,
se pregunta mil cosas sin repuestas,
un mudo silencio le responde,
un dolor en el pecho por los recuerdos.
El hombre se ve en cada purrete,
la nostalgia invade el pensamiento,
de las muchas cosas que no hizo,
del sabor amargo por lo perdido.
El hombre es como el reloj del tiempo,
en cada segundo de tiempo,
ya no volverán los viejos tiempos,
ni siquiera serán los mismos tiempos.
El hombre lucha y lucha hasta morir,
aunque se descubra equivocado,
ya lo pasado se ha pasado,
ya nunca sabrá, la verdad sobre su vida.
El hombre ya no será niño ni joven,
ya no mamara un pecho para nutrirse,
ya no sentirá mariposas en su estómago,
solo espera el final mirando el cielo.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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